Marcos Acosta imprime imágenes de lo que vemos de la guerra en los medios masivos. Sobre ese residual trabaja, de la gráfica a otra nueva gráfica, más poderosa. De la fotografía de los diarios a grabados con pose de lucha. Transgrede la imagen y manipula un material anterior a la obra, cuestionando su modo de circulación. Sólo así es más efectiva su protesta.

Acentúa los contrastes sobre el papel. Carga las tintas sobre personajes siniestros y hace más evidente de esta manera la miseria, la injusticia.

 

La tinta negra es más potente que la sangre roja en sus monocopias.

Ya en “Reflexiones sobre el poder”, el joven artista derramaba una furia incontenible sobre fondos negros, donde dominado y dominador, ahora víctima y victimario, se tornaban figuras cambiantes, ambiguas.

 

En la pintura, el joven artista profundiza los ribetes odiosos del tema. Son obras de expresionismo con aires pop donde la furia estalla incontrolable, en manchas y líneas que dibujan los rostros ominosos del poder.

 

Los títulos de “La vida en rosa (sobre los daños colaterales)” son elocuentes, van directamente al grano: Bagdad, Avances del Hombre (tanques avanzando sobre la naturaleza mutilada), Cartún Neuor, La guerra por TV, La tormenta, Líder. Esta instalación que presentó con tan buena recepción en el Gabinete de Arte y Política de la galería Arcimboldo de Buenos Aires apenas tres meses atrás y que vemos ahora, son imágenes sobre imágenes sobre la guerra de Irak. También aquí la línea recorre el plano sobre una masa sórdida de apariencia y tratamiento pictórico (recordar que son monocopias).

 

Acosta penetra con íconos de la “cultura americana” al colocar el béisbol o al escribir, en la reconocible tipografía de la Coca Cola, la frase cargada de fascismo “están conmigo o están contra mí” de George Bush, sobre un cielo oscuro.

La guerra es un tópico que Acosta toma como punto de partida, y al que siguen la invasión de la comunicación global y el control de la información, una violencia sutil y más efectiva que la monstruosa imagen de los enfrentamientos bélicos. En su terreno gráfico incorpora señales de esas prácticas de control social menos perceptibles.

El artista dispara como en una contra guerra y devuelve, corrosivas, esas imágenes de los medios masivos, en una composición que recuerda por momentos a los afiches políticos de la Europa del Este.

 

Verónica Molas